Salvemos Metro de Madrid

CARTEL METRO 4

La situación del Metro de Madrid no ha dejado de empeorar desde el inicio de la crisis. La bajada de viajeros que el aumento del desempleo provocó, fue el pretexto para que el gobierno de la CAM subiera las tarifas de forma espectacular, a la vez que se aplicaba a fondo en recortar servicios, suprimir trenes, cerrar estaciones, reducir plantilla, privatizar tareas y malvender su patrimonio, incluido el nombre de su estación central, Sol, abochornándonos con ese gesto a todos los ciudadanos. Frente a la falsa propaganda del “mejor Metro del Mundo”, la realidad nos muestra que tenemos el Metro “más endeudado”, “el más infrautilizado”, “el peor gestionado” y “el que presta peor servicio”.

Los problemas actuales son fruto de una política de construcción de nuevas redes, que no ha estado al servicio de las necesidades reales de movilidad de la población, sino al de intereses especulativos y/o de las grandes constructoras, lo que nos ha llevado a tener una red sobredimensionada, con estaciones vacías y cerradas y líneas de metro ligero prácticamente sin viajeros. Estas actuaciones han cargado al transporte público madrileño con deudas y sobrecostes de mantenimiento.

La grave situación económica del Metro se ha pretendido solventar ahorrando en los costes de explotación, reduciendo y externalizando servicios de mantenimiento, limpieza o vigilancia entre otros, suprimiendo trenes en circulación, cerrando estaciones o dejándolas sin personal de atención al viajero, a la vez que subían las tarifas, haciendo recaer el peso de su mala gestión sobre los usuarios. Todo ello en una situación de crisis económica, con una cuarta parte de la población activa madrileña en paro, olvidando que las instituciones tienen la obligación de proporcionar un servicio público de transporte que ha de permitir la accesibilidad universal tanto física como económica.

El deterioro que viene arrastrando Metro de Madrid en los últimos años se ha agravado por la reducción de trabajadores. El ERE que se firmó en diciembre de 2013 redujo la plantilla en 589 empleados, puestos que no se han vuelto a recuperar y que ha llevado en los últimos meses a “externalizar” trabajos, con su secuela de subcontrataciones, donde lo que menos cuenta es el salario y las condiciones de trabajo, lo que va asociado a la falta de profesionalidad y la bajada de la calidad del servicio público que se presta.

La consecuencia de todo ello ha sido la progresiva pérdida de calidad en el funcionamiento del Metro, teniendo que soportar los viajeros largas esperas, vagones atestados desde su cabecera, deterioro de las instalaciones o averías inesperadas.

Desde el mes de marzo de 2014, pero especialmente en los veranos de 2014 y 2015, se vienen incumpliendo reiteradamente las tablas de frecuencia de trenes elaboradas por el Consorcio Regional de Transporte, que en algunas franjas horarias llegan al 40% de incumplimiento. Lo que supone a los viajeros esperas de hasta 20 minutos en los andenes.

No tener personal cualificado en las estaciones supone la falta de atención a las personas que utilizan este medio de transporte, pero fundamentalmente de las de la Tercera Edad, que en ocasiones tienen que esperar más de 1/2 hora para que alguien desplazado de otra estación les pueda ayudar a adquirir un billete o a recuperar el dinero que se ha quedado en la máquina billetera.

De esta forma el más importante medio de transporte metropolitano ha perdido su principal ventaja: su alta frecuencia, rapidez y fiabilidad, además de su precio asequible a todos los bolsillos, que son las características que lo convierten en la columna vertebral del sistema de transporte público de la región madrileña y el principal valor para una transición hacia una movilidad sostenible, por su capacidad para mover grandes cantidades de viajeros en poco tiempo, su eficacia energética, su bajo nivel de emisiones contaminantes, su ahorro de tiempo y dinero y su accesibilidad universal.

Por todo ello, exigimos:

1) La restauración de los servicios recortados, retornando al nivel de frecuencias que tenía antes de la crisis.

2) La contratación del personal necesario para proporcionar un servicio de calidad.

3) La renuncia a nuevas privatizaciones y a la venta del patrimonio de Metro de Madrid.

4) La realización de una Auditoría Ciudadana de la deuda de Metro, que busque solventarlas sin recurrir a recortes o subidas de tarifas y establezca las responsabilidades derivadas de las mismas.

5) La aprobación de una Ley de Financiación del Transporte Público de la Comunidad de Madrid, que dé garantías del mantenimiento de un servicio público de calidad, que contemple el sistema de transporte en su conjunto y establezca la prioridad del mismo frente al transporte privado, con medidas de fiscalidad ambiental para este último, destinadas a subvencionar al Transporte Público.

 

Goteras

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