Ignacio González nos vende la “recuperación” económica y la “mejora” del transporte público

15 compromiso15dias

Hace algunos días, el presidente de la Comunidad de Madrid Ignacio González, anunció la extensión de la gratuidad para viajar en el transporte público de los 3 a los 6 años. El motivo que le ha llevado a tan magnánimo ofrecimiento ha sido “la recuperación económica que ya se ha instalado en la región”, que ha permitido un incremento de viajeros del Metro del 2% en el segundo semestre de 2014, lo que ha insuflado un poco de aire a las exhaustas arcas madrileñas y le ha permitido salir a él, padre amoroso preocupado por todos nosotros, en apoyo de las economías domésticas tan maltratadas por esa señora culpable de todos nuestros problemas, la llamada “crisis económica”. No se han acabado ahí las buenas nuevas, sino que nos recuerda la congelación de las tarifas que llevó a cabo el año pasado, que continuará por lo menos hasta las elecciones, así como la reciente apertura de los vestíbulos de metro cerrados en 2012, no por su voluntad sino porque los madrileños dejaron de coger el metro y desgraciadamente hubo que cerrarlos por falta de demanda, no sin que él derramara amargas lágrimas de pena por los pobres sufridores del metro.

En Madrid en Transporte Público, nos alegramos de que los niños puedan subir gratis al transporte público hasta los 7 años (¡qué menos, el que tuvieran que pagar los de 4, 5 y 6 años era impresentable y no ocurría en ningún otro lugar!) y pensamos que algo hemos tenido que ver en esta decisión con nuestra presión y exigencias al Consorcio, pero nos gustaría que el señor presidente se leyera nuestro decálogo entero y con atención, porque así se daría cuenta de que lo que pedimos es la gratuidad ¡hasta los 13 años!, es decir, que todavía necesita duplicar de nuevo la edad de gratuidad para ponerse a la altura de las circunstancias y de las ciudades de “nuestro entorno”.

En cuanto a la apertura de los vestíbulos de metro cerrados en 2012, también nos parece bien, pero su cierre fue una medida un poco tontorrona (desde el punto de vista económico, no del perjuicio que ocasionó a muchas personas), una especie de “chocolate del loro”, para solventar la enorme deuda del Metro, fruto de una gestión ineficaz y despilfarradora, que sumada a los recortes han provocado un gran deterioro en el transporte público. Aunque mucho nos tememos que el señor presidente de la Comunidad no tiene la más mínima idea de lo que eso significa en la vida diaria de muchos madrileños. ¿Habrá cogido alguna vez el Metro? ¿Se habrá retrasado en llegar a una reunión, porque el autobús estaba atascado y no ha pasado a su hora? ¿Habrá hecho ejercicio matutino, subiendo varios tramos de escaleras mecánicas estropeadas? ¿Le habrán tocado el culo o las tetas en los apretones del vagón en hora punta? ¡Ah, perdón, se nos olvidaba, el presidente es hombre de mediana edad y no una mujer, eso no le ha podido pasar, aunque hubiera utilizado el transporte público alguna vez!

Lo que parece claro es que tiene poco de qué presumir para hacernos tragar esa bola de “la recuperación económica” y de la mejora del transporte público. Una batería tan exigua de medidas no servirá para que las “economías domésticas noten que la recuperación ya se ha instalado en nuestra región”, como él mismo afirma, y mucho menos para garantizar la accesibilidad universal al transporte colectivo, que es una obligación del gobierno regional. Da la impresión de que se ha olvidado de los cientos de miles de familias que en la Comunidad de Madrid viven con tan pocos ingresos que, para ellos, moverse en tren, metro o autobús se ha convertido en un lujo que no está a su alcance. La introducción de un “abono social” para estas  personas es una necesidad urgente, además de una medida elemental de justicia social en un servicio público que pagamos todos. Nos vemos en la obligación de recordarle que la congelación de tarifas del año pasado vino después de reiteradas subidas de precios sin precedentes en toda la historia (desde 2008 el abono de 10 viajes subió más de un 90% y el abono mensual en torno a un 25-30%) y llevadas a cabo cuando la gran estafa de la crisis ya hacía tiempo que había empezado a laminar las economías familiares.

Por todo ello, esta magnanimidad nos huele a “medida electoralista”. Nos hace pensar que ya ha iniciado la campaña electoral para las elecciones de Mayo y por ello pretende hacernos olvidar todos estos años de despilfarro que han sembrado de cadáveres especulativos, inútiles y carísimos el territorio regional así como los brutales ataques que contra el transporte público ha llevado a cabo en los últimos tiempos, sin la más mínima consideración hacia los trabajadores y usuarios del mismo.

Pues bien, nosotros no olvidamos y haremos lo posible para que los madrileños no olviden tampoco su nefasta gestión. No nos va a camelar con chucherías y palabrerías. Exigimos un golpe de timón en el transporte de la región, que ponga en primer plano la accesibilidad universal a los medios de transporte público colectivo y le dé prioridad sobre el privado, por sus indiscutibles ventajas ambientales, su mayor eficiencia económica y su indudable utilidad social.

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